CAÑONES AL PASADO

Asombrosos paisajes desérticos, cactus, ríos, cañones ubicados en territorio de ancestrales pueblos indígenas, fueron el telón de fondo de mi aventura más reciente. El estado del Gran Cañón, al oeste de los Estados Unidos, me recibió una cálida noche de mediados de octubre para descubrir y deleitarme con paisajes increíblemente poderosos.

Buscando más aventuras después de nuestro paso por la ciudad de Las Vegas, mis amigas y yo conducimos durante cinco horas hasta Page, un pequeño pueblo en el estado de Arizona donde comenzamos nuestra siguiente aventura. Salimos de Las Vegas a eso de las seis de la tarde, la oscuridad acaparó rápidamente el cielo y nos alejamos por una aterradora carretera llena de curvas y muchos camiones. 

Cansadas pero atentas salimos del estado de Nevada para atravesar por una carretera en línea recta parte de Utah y por fin llegar a Arizona. Fue abrumador conducir por una vía tan monótona, sola y oscura, donde daba la sensación que el tiempo no pasaba y que nunca íbamos a salir. Para matar el tiempo, nos colocamos a hablar de espantos y cosas paranormales para terminar más asustadas de lo que antes estábamos y rezando para cerrar cualquier portal maldito que se hubiese abierto.

Divisamos el pequeño pueblo a lo lejos, y nos emocionamos de estar mucho más cerca de las camas. Eran las once de la noche y las calles estaban solitarias. Hicimos check in y rápidamente nos dirigimos a nuestra habitación. Un cuarto sencillo con camas dobles, con aire acondicionado, bien limpio y cuidado por tan solo 57 dólares la noche.

Empezando el día tomamos una ducha, desayunamos, llenamos las botellas con agua, nos aplicamos bloqueador, agarramos los sombreros y nos dirigimos a nuestro primer destino: Horseshoe Bend o “La Curva de la Herradura” Uno de los lugares más emblemáticos de Arizona y de Estados Unidos, una obra de arte natural única en el mundo.

Fuerzas sobrenaturales hace millones de años atrás formaron este lugar y fuerzas humanas construyeron un parque para la preservación y la recreación. “La curva de la herradura” se encuentra dentro de las instalaciones del área recreacional del cañón Glen, la entrada cuesta 10 dólares por vehículo y la caminata hasta el mirador es de 1.5 millas/ 2.4 km, ida y vuelta. 

Gozar de un panorama tan único e inigualable vale la pena completamente. El cielo azul, el sol brillante y la verde vegetación se pierden para dar paso a arbustos secos y descoloridos. El suelo y todo lo que pude ver a mi alrededor se volvió anaranjado y cuando llegué al balcón del mirador se abrió ante mí un abismo con una profundidad de 1.000 pies/ 305 metros. El majestuoso río Colorado en colores azul, verde y tornasol corría entre edificios de piedras anaranjadas, se veía muy pequeño e indomable desde las alturas. 

Huyendo de la corriente, diminutos barcos y kayaks pasaban la curva a toda prisa y me preguntaba, si ellos de algún modo alcanzaban a vernos y qué tan pequeños se sentirían desde allá abajo. El lugar es tan increíble que es abrumador, se ve infinito, indestructible y estar parada justo enfrente de él me hizo pensar en las millones de cosas y años que tuvieron que pasar para que nosotros disfrutemos de semejante espectáculo. Todo estaba ahí al frente mio pero al mismo tiempo tan lejos, tan inalcanzable, tan intangible que no parecía cierto.

Imagínense haber visto la evolución de ese lugar, imaginense poder saltar y caer de un chapuzón en el agua, imaginense poder pasar al otro lado por un puente, o bajar hasta el nivel del río por una escalera, imaginen que solo sea un lienzo colgado en el cielo, exhibiendo el talento de los dioses que nos cuidan desde el cielo.

Juiciosas nos tomamos cientos de fotos en todos los ángulos y lugares, pero alejadas del borde, ya que es bastante común que en busca de la foto ideal para instagram, los seres humanos pasen sustos de muerte. También nos ofrecimos a tomarles fotos a otras parejas o grupos de amigos, con quienes entablamos amenas conversaciones y de paso nos contaron su  experiencia de dónde venían,  lo que  habían visto y lo que definitivamente deberíamos visitar.

Kilómetros más al sur de la curva de la herradura, la brecha que socavó el río Colorado se seguía abriendo para dar paso al majestuosos cañón del Colorado, nuestra segunda parada. Empacamos nuestras cosas y volvimos a la carretera. Un panorama completamente distinto a California y Nevada, recorre el también llamado “ Estado del Cobre” debido a sus grandes yacimientos y mayor fuente de ingresos. Según un artículo en manualusa.com, el costo de vida en Arizona es relativamente bajo, hay buenos empleos y tiene una de las tasas de impuestos más baja del país.

La capital Phoenix, es la ciudad más poblada junto con Tucson, el resto del estado está escasamente habitado, en especial las zonas rurales. Había muy pocas casas y en los lugares más remotos abundaban las casas rodantes en lugar de una “casa tradicional”. A la orilla de la carretera vimos muchos kioscos construidos con madera, que al parecer eran tiendas improvisadas donde habitantes de distintas reservas indígenas vendían sus artesanías. Desafortunadamente, no encontramos ninguno funcionando y parecían estar abandonados desde hacía algún tiempo.

Muchos años atrás, antes de la llegada de los españoles, Arizona era territorio de los pueblos indígenas más poblados y conocidos en la actualidad. Los Apaches y los Navajos, ambos emigraron del suroeste de Canadá y se cree que comparten muchas de las tradiciones y costumbres. Los Apaches que se esparcieron por Arizona, Nuevo México, Texas y el noreste de México, vivían de la caza, la ganadería y la agricultura. Cultivaban maíz, frijoles y después de la llegada de los Españoles comenzaron a criar ovejas y cabras. 

Navajos, por otro lado, se esparcieron un poco más al norte llegando al estado de Utah, pero habitando también  Arizona y Nuevo México. Eran cazadores y agricultores de maíz y frijoles, y al igual que los Apaches criaron ovejas y cabras, convirtiéndose en su mayor fuente de alimento. Hoy en día es el pueblo nativo más poblado de norte América y cuenta con una reserva llamada Nación Navajo. Un territorio con 350.000 habitantes, un gobierno elegido que incluye poder legislativo, una cámara legislativa y un sistema judicial. Sin embargo, Estados Unidos afirma poder pleno donde tiene el derecho y la autoridad de gobernarla por medio de leyes del congreso. El ejército de USA también maneja los delitos graves y los jefes de paz (el cuerpo de seguridad de la nación Navajo) se encarga de los delitos menores y las disputas. 

Otra vez regresamos a la carretera rumbo al Gran Cañón, decidimos no prestar atención a las señales que decían que el borde norte del parque estaba cerrado, confiando en lo que googlemap decía. Cuando llegamos a la entrada, en efecto, estaba cerrada. Decidimos caminar un rato y estirar las piernas, mientras la temperatura  comenzaba  a bajar y el día estaba por terminar. Acordamos posponer nuestra visita para el día siguiente y encontrar el pueblo más cercano para pasar la noche y dormir.

Para el dia siguiente, nos levantamos lo más temprano posible, pasamos por café y nos detuvimos en una tienda de souvenirs aparentemente de nativos americanos pero que era atendida por un joven gringo, delgado como un espárrago, de pelo largo y con un acento difícil de entender, quien pasó pegado al celular todo el tiempo. Aquí también nos encontramos con una pareja que estaba volviendo del Gran Cañón y nos contaron su experiencia y cómo estaba funcionando el parque debido a la pandemia.

Queriendo estar cerca de todo, deambulamos un poco por el parque para luego volver al lugar donde habíamos parqueado. Tomamos agua, bloqueador y sombrero y nos dirigimos al sendero. Para entrar al Parque Nacional del Gran Cañón, se debe pagar 35 dólares por vehículo, el parque cuenta con tres entradas diferentes pero debido a las situación actual solo una está abierta, el borde sur o south rim. El borde sur es la entrada más visitada porque es desde donde mejor se puede apreciar el cañón. Tiene una altitud de 2.100 metros y la temperatura varía entre 20 y 25 grados. En cambio, al nivel del río la temperatura puede ser de 45 grados.

Rafting o descenso del río es una de las actividades más populares en el borde sur del Gran Cañón, pero también podemos encontrar excursionismo, desde lo alto del borde hasta el caudal del río. Nos es recomendable bajar y subir en un mismo día. Por otro lado, si eres un poco más perezoso para caminar también tienen excursiones en mula la cual es muy demandada y si lo que quieres es un paseo rápido desde las alturas, una excursión en helicóptero es ideal. Hay un montón de modalidades para todas estas actividades, así que los precios varían según tus gustos, tu presupuesto y tu tiempo.

Si bien el borde sur es el más visitado, el borde oeste o West rim, es el más cercano a Las Vegas y el segundo más visitado. Su mayor atracción es el Glass Skywalk, un puente con piso transparente suspendido en lo alto del cañón. El borde oeste está localizado en territorio de la reserva indigena Hualapai, por lo tanto no hace parte del parque nacional el Gran Cañón y la reserva administra y protege esta área. Por último, encontramos el borde norte o North rim, es el punto más aislado, el cañón alcanza unos 2.500 metros de altura y se cubre de nieve durante el invierno impidiendo el acceso por carretera. Solo está abierto desde mediados del mes de mayo hasta mediados de Octubre.

Terminando el día, tomamos un bus que nos llevó hasta los puntos más altos del parque, para ver el atardecer. Hopi Point es por excelencia el punto para ver el atardecer y el amanecer. La experiencia fue maravillosa, nos sentamos las cuatro a orillas del cañón y colocamos nuestras cámaras para grabar el atardecer. En un sublime acto de amor, el sol se escondio entre nubes y cayo por detrás del cañón, dejándonos solos, con frío y prometiendo desaparecer el cañón tan pronto la noche acaparará la faz de la tierra.

Universos de estrella alumbraron el cielo y buscamos donde descansar y pasar la noche. A la mañana siguiente, con un sentimiento de nostalgia nos despedimos de Arizona. No sin antes buscar la famosísima ruta 66, una autopista que comienza en Chicago, Illinois, pasando por Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y terminando en California. La carretera ha sido inmortalizada en la literatura, la música pop y la televisión. 

Varios pueblos sobre la ruta ofrecen un vistazo al pasado, con fotografías, exposiciones de carros, restaurantes y tiendas de souvenirs. Mi mayor referente sobre la ruta 66 es la película Cars, donde Rayo McQueen se pierde de camino a una de los torneos y termina en un pequeño pueblo llamado Radiador Spring en la Ruta 66. Un pueblo olvidado debido a la construcción de la autopista interestatal. En efecto, la Ruta perdió interés y protagonismo desde la construcción de la interestatal. Conduciendo por la ruta 66 nos detuvimos en Seligman, un pequeño pueblo a orilla de la carretera donde nos encontramos una réplica a gran escala de Luigi, Mate, Fillmore y  Sheriff, personajes de la película Cars.

Así terminó nuestra aventura por un lugar milenario, territorio sagrado para los Nativo Americanos, donde se levantan edificios de arena y roca anaranjada, corre por el suelo pasto dorado y pequeños arbustos verdes, aceleran largos trenes de carga con vagones de diferentes colores, cactus y desiertos, ríos de agua viva, animales, seres humanos y la vida.

Publicado por MariaMargaritaAlvaram

Hola, soy Margui. Tengo 22 años y soy de Colombia. Mi vida ha estado llena de aventuras ultimamente y espero que te diviertas leyendolas.

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