¿ QUÉ PASÓ CON MAUI ?

En el Pacífico Central se encuentra una pequeña y acogedora isla, donde las construcciones están corroídas por el salitre del inmenso océano. La frondosa jungla domina el paisaje, las rocas volcánicas decoran las playas y las palmeras se mueven al son del Hula.

Por las clases de historia, conoci un bocado de Hawaii, cuando discutimos, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, el ataque por parte de las tropas japonesas a la base naval de Estado Unidos en Pearl Harbor. De igual forma con las producciones de Hollywood que han tomado como referencia e inspiración su estilo de vida Aloha, sus feroces olas, su exquisita mezcla de culturas y sobre todo sus paisajes. Series como “Lilo y Stitch”, “Hawaii Five-0” y películas como “Una esposa de mentira” o “50 primeras citas” me han dado un recorrido por el encanto de las islas y definitivamente me dejaron deseando conocer más.

¿Acaso esa no es la intención y el trabajo de Hollywood? 

Poipu Beach.

Sin embargo, para nadie es un secreto que Hawaii es ese paradisiaco y costoso sueño que a veces creemos imposible de realizar, pero que en mi caso se materializó antes de lo esperado. Durante el domingo de ramos del 2019 estaba en las instalaciones del aeropuerto de la ciudad de San José, California, lista para tomar el vuelo hacia mi próximo destino: Hawai’i.

Después de algunas semanas de haber llegado a los Estados Unidos, mi familia de acogida me anunció que visitarían Hawaii durante la Semana Santa y que en caso de que quisiera me podía unir con ellos al viaje. Era inevitable no aceptar la invitación y con mucha emoción acepté. Me dijeron que iríamos a Maui, una de las ocho islas principales y habitadas que conforman el archipiélago. 

Comencé a investigar y a empaparme más del tema, sabía donde estaba Hawaii  pero no conocia su historia, muy a pesar de que me apropie de su traje típico alguna vez durante Halloween sin saber su significado, ni su verdadera proveniencia. 

Mi investigación me llevó a conocer un lugar exquisito y espectacular, un archipiélago ubicado entre las Polinesias, sub región de Oceanía, y el norte del continente Americano. Conformado por  islas, atolones, islotes, arrecifes y bancos de arena, todo creado y modificado por la severa actividad volcánica hace muchos años atrás. 

Este paraíso tropical fue una nación independiente gobernada por una monarquía, antes de ser conquistada y anexada a Los Estados Unidos de América. Entre las islas principales, Oahu es la más grande y cuenta con la ciudad más grande y la capital, Honolulu. Un  artículo en la revista XLSemanal describe Honolulu como “cosmopolita y brillante” pero con un tráfico de pesadilla. En esta ciudad puedes encontrar todos los memoriales de la segunda guerra mundial en Pearl Harbor.

Busqué recomendaciones de qué hacer, marqué en google map los potenciales lugares para visitar y me uní a un grupo de facebook “All things Maui Hawaii”, en el cual hice una publicación y recibí muchos comentarios, recomendaciones y hasta invitaciones. Todo iba de maravilla, cada día estaba más emocionada con el viaje y con lo inolvidable que prometía ser Maui.

Una semana antes de viajar, recibí un correo electrónico con mis tiquetes de abordar y un poco confundida los contemplé con recelo. Tratando de hacer mi mayor esfuerzo y recordando las veces que durante la cena hablamos de las vacaciones a Maui, de Maui, de lo lindo que era Maui, de todas las cosas que podía hacer en Maui y los lugares que debía visitar en Maui; y entonces ¿ Qué había pasado con Maui?

Lo recuerdo. Recuerdo que una y otra vez de sus bocas salieron las palabras Maui. Hawaii. Vacaciones. ¿ Qué había pasado?, ¿ En qué momento de la articulación la palabra Maui se había perdido para convertirse en otra cosa?, ¿ Acaso lo había entendido mal? ¿ Acaso no entendía tanto inglés como creí ?. Los tiquetes marcaban como destino Lihue, Kauai, y con desespero lo googlee para asegurarme de que Kauai estaba dentro de Maui y no era otra isla, como temía.

Aún sigo creyendo que Dale, el señor bartender que me recomendó Christina Johnson, (miembro del grupo de facebook al cual me uní) debe estar preguntandose qué pasó conmigo y por qué no aparecí en el Tiki bar del Kaanapali beach hotel durante la primavera del año pasado.

De esta manera fui a parar a la cuna del ex presidente afroamericano Barack Obama, lugar de bodas extravagantes y exóticas, casa de veraneo de muchos multimillonarios y celebridades Norteamericanas y más específicamente a la tierra de Bethany Hamilton, la surfista que un tiburón le arrancó el brazo: Kauai.

Si aún no has visto la película Soul Surfer, te recomiendo verla. Una conmovedora  historia llena de mucha fe y resiliencia que vale la pena ver. Tambien puedes disfrutar de mi top 7, en las cuales puedes disfrutar los paisajes de Hawaii en sus escena.

Tan pronto aterricé , el paisaje me robó el aliento. Las montañas hacían juego con el azul del cielo, me arropó el calor del Pacífico, un viento fresco y un sol radiante. A medida que avanzabamos, el asfalto de la carretera resaltaba entre la espesa jungla a ambos lados y las líneas amarillas y blancas se combinaban con el paisaje. En la arena dorada reposaban tortugas marinas, focas, turistas y locales. Las olas azotaban las piedras volcánicas con violencia y las palmeras y las flores de bonche decoraban el panorama. Había fruta por todos lados, pescado crudo en diferentes presentaciones y el olor a agua salada era tan familiar que me hacía sentir cerca del Mar Caribe, tan lejos de casa.

Al día siguiente de nuestra llegada, nos levantamos a las 4:00 de la mañana debido al cambio de horario. Tres horas de diferencia con California, cinco con Colombia. Desayunamos y salimos a contemplar el amanecer. El cielo se fue iluminando poco a poco y destellos de luz salían lentamente del fondo marino, las olas chocaban en las piedras y el sol finalmente ascendía para acompañarnos durante todo el día.

Barack y Michelle Obama.
Bethany Hamilton.

Hawaii, tiene una mezcla de culturas fascinante. Mientras mantiene una infraestructura y un tráfico netamente Estadounidense, su gastronomía, sus danzas y hasta su propio idioma proviene de una mezcla de culturas asiáticas, europeas y tribus nativas Hawaianas. Todos viven bajo la influencia del clásico Aloha, que significa hola y adiós; que es un estilo de vida, una filosofía, un espíritu; que significa vivir en calma, relajado, en contacto con la naturaleza, orgullosos de sus raíces, teniendo buena onda y viviendo la vida.

Dato curioso: La isla está repleta de gallos kikirikis y gallinas silvestres. Los encontré por todas partes, en la playa, en los cañones, en el bosque, en el hotel. Los correteaba por diversión pero a veces me correteaban en busca de comida.

Después de ver el amanecer, me alisté y salí a explorar la isla. Todo está extremadamente lejos y sin carro es muy difícil hacer muchas cosas. Me aventuré a caminar hasta el centro de la ciudad para rentar una bicicleta y moverme más rápido. Caminé por la orilla de la playa, disfruté el paisaje, me detuve a tomar  un chapuzón en el océano, por mi temor al agua, no me adentre mucho y lo disfrute desde un lugar seguro, viendo como los pececitos nadaban afanados cerca de mí; vi cómo los turistas se instalaban para su día en la playa, los niños jugaban en la arena y los adultos hacían snorkel en aguas poco profundas, una hora y quince minutos después llegué al lugar para rentar la bicicleta.

Renté la bici, almorcé y seguí recorriendo el centro de la ciudad. El sol brillaba con fuerza, había mucha gente en todos lados y aún así algunas esquinas estaban desiertas y daba la sensación de estar en un lugar en completo abandono por el gobierno, (como el Chocó colombiano), sola y perdida.

Más tarde emprendí mi recorrido de vuelta al hotel, el cual fue toda una pesadilla. Kauai es una isla pequeña con diferentes pueblos alrededor de toda la isla, los cuales están lejos el uno del otro y prácticamente hay una sola autopista que recorre toda la isla. La autopista es angosta y con un solo carril por sentido, sin cicloruta y con montones de carros y camiones transitando por ella. No había manera que yo en mi bicicleta me aventurara a llegar al hotel por ese camino, así que decidí tomar el mismo camino por donde llegué. ¡Que mala idea!

Todo iba bien tan pronto salí del centro de la ciudad, había cicloruta a través de todos los parques que atravesé hasta que los parques se acabaron. Me tocó andar por la playa, las llantas de la bicicleta se hundían en la arena mojada, más adelante la bicicleta no podía andar de tanta arena y cuando la arena se hizo tan abundante me tocó arrastrar la bicicleta, enojada y cansada. Cuando estaba a punto de rendirme y dejar la bicicleta amarrada a un árbol, un campo de golf apareció. Después de pensarlo tanto tomé la decisión de terminar mi recorrido por el camino pavimentado por donde transitan los caddies. Atravesé el campo de golf con el corazón en la mano y a toda velocidad temiendo un llamado de atención.

Al día siguiente visitamos el cañón de Waimea, pero antes me tocaba devolver la bicicleta y esta vez llena de valor me aventuré a irme por la carretera, me tomó solo 20 minutos llegar al centro de la ciudad y no fue tan terrorífico como pensaba. ¿Por qué no hice eso el día anterior?  

Subiendo el cañón entre una empinada carretera, el verde de la jungla se iba perdiendo, la vegetación iba disminuyendo y una arena roja desértica iba apareciendo; la playa se alejaba, mostrando la inmensidad del océano y dejaba al descubierto la isla vecina, deshabitada, lejana, peligrosa quizás. Llegamos a la cima y almorzamos cerca del cañón que en su inmensidad parecía una pintura de oleo colgada en el cielo; en la lejanía helicópteros sobrevolaban frente a una cascada gigante perteneciente a las películas Jurassic Park.

Waimea Canyon. Elevation 3400FT.

La comida es muy deliciosa, probé la poké bar un plato de la cocina hawaiiana que consiste en pescado crudo, especialmente tuna, arroz, vegetales y salsas, me encantó. Me pareció tan rico que de vuelta a Mountain View lo comía todos los domingos después de ir a misa. 

Las frutas eran exquisitas y todas sabían a mango. Una tarde mi host mom me invitó a ir al mercado público, caminamos hasta el parqueadero donde estaban todas las carpas y la gente alistandose para la venta. Nosotras habíamos llegado temprano y en esos 20 minutos antes de la hora estipulada para comenzar la venta y compra, me entrenó. Me dió varias bolsas, dinero en efectivo y recorrimos todas las mesas donde me indicaba las frutas que me tocaba elegir y la cantidad. Cuando el reloj marcó las cuatro la carrera empezó y al final ambas obtuvimos lo que queríamos. Todo se vendió como pan caliente.

Poke Bar.

Para finalizar nuestras vacaciones, hicimos un hiking. Una obligatoria actividad en el itinerario de la mayoría de Americanos. Fuimos a las cascadas Ho’opi’i la cual fueron telón de fondo de las películas Parque jurásico. La entrada al sendero que nos conduciría a la cascada era un pequeño callejón al lado de la carretera. El día estaba nublado y debido a la abundante vegetación el angosto camino parecía un túnel, al lado derecho la carrera no se veía y a la izquierda se veian las montañas enredadas en las perezosas nubes y los carneros comiendo pasto o tomando el poco sol que de vez en cuando aparecía. Nos adentramos en la espesa jungla, húmeda, llena de barro, mosquitos y gallitos. En el camino nos encontramos los restos de un carro, algunas personas que ya estaban regresando y finalmente las cascadas. No eran muy altas pero el agua caía con afán para luego seguir el curso del arroyo con tranquilidad.

Despues de bailar mucha champeta, comer mucho pescado crudo, tomar el sol como las focas y las tortugas relajadas en la playa, corretear muchos gallitos y disfrutar en vivo y en directo de los escenarios de las películas rodadas en Hawaii, puedo decir que fueron uno de los mejores días de mi vida. La tranquilidad del lugar y la majestuosidad del paisaje invitan a quedarse a vivir para toda la vida pero a salir corriendo cuando venga la temporada de huracanes, la erupción de los volcanes y el fin del mundo en el Pacífico central.

Publicado por MariaMargaritaAlvaram

Hola, soy Margui. Tengo 22 años y soy de Colombia. Mi vida ha estado llena de aventuras ultimamente y espero que te diviertas leyendolas.

2 comentarios sobre “¿ QUÉ PASÓ CON MAUI ?

  1. Eres toda una aventurera me encanta leer todo lo que publicas me alegra saber que estás feliz, conociendo el mundo y aprendiendo tantas cosas sigue adelante felicitaciones fuerte abrazo 🙏🏻🌷💋

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